RENTA 2015: El silencio de los corderos.

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Si hay un título clave en la historia del cine de los años noventa es, sin duda, El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991). Considerado como uno de los mejores thriller que ha dado jamás el séptimo arte.

Salvando las distancias, la Agencia Tributaria se pone manos a la obra y mediante la utilización permanentemente mejorada de las herramientas informáticas, requiere que cada uno de nosotros confiese con aproximación aquello que la Agencia previamente sabe con certero detalle.

No hace muchos días nos anunciaba el Ministerio de Economía y Hacienda que nuestra queridísima Agencia Tributaria había cosechado un récord de 15.600 millones de euros en la lucha contra el fraude. Eso supone un aumento de un 27% respecto del año anterior.

Estos resultados, apuntan desde Gestha, se asientan en una investigación desequilibrada que pone la lupa sobre los contribuyentes con menores ingresos, como las pymes, autónomos y profesionales, que representan el 56% de la deuda descubierta por la inspección, en vez de perseguir el fraude sofisticado de multinacionales y corporaciones empresariales, a las que la inspección les ha descubierto el 44% de la deuda liquidada. No quiero con ello defender en ningún caso la economía sumergida ni el fraude fiscal. La reflexión viene dada porque es más sencillo levantar un Acta a alguien con pocos recursos de defensa, donde el éxito del cobro rápido vía embargo de cuentas y salarios está garantizado.

¿También nos vigilan en Internet?

Justo hace un año, el Consejo de Ministros autorizó la Agencia Estatal de Administración Tributaria la licitación de un contrato para el desarrollo y mantenimiento de los sistemas y aplicaciones del Departamento de Informática Tributaria por un importe de 28.188.160 euros. Y, ¿para qué tanto dinero?

El Ministerio de recaudación está explorando a conciencia internet y las redes sociales. Tanto que, a lo largo de todo el 2015, Hacienda ha tenido a su disposición una serie de programas informáticos que son capaces de recabar, procesar y seleccionar toda la información de los usuarios de redes sociales e internet (blog, páginas web…) con el fin de ampliar sus ficheros sobre todos nosotros, más obviamente sobre aquellos que están siendo investigados o despiertan sospechas con respecto a sus obligaciones tributarias.

Quiénes son nuestros seguidores en Twitter, cuáles nuestros amigos en Facebook, qué fotos compartimos, qué escribimos… todo está bajo control con estos programas espía que tiene a su disposición Hacienda y que ponen el foco en contenidos de tipo patrimonial, laboral o personal a la hora de absorber las información.

Por favor, hagamos uso del sentido común cuando utilicemos las redes sociales.

A propósito: “¿Han dejado ya de chillar los corderos, Clarice?”.